Lo que nos perdimos de la pelea de Shion y Ranga contra Razul

Si eres fan de That Time I Got Reincarnated as a Slime (o TenSura para los compas), seguro ya notaste que a veces el anime le mete nitro a la trama y recorta detalles bien jugosos que vienen en la novela ligera. Durante los arcos del despertar del Héroe Elegido y la invasión, el estudio de animación decidió omitir bastante del trasfondo técnico de uno de los combates más brutales. Hoy vamos a desmenuzar todo lo que nos ocultaron sobre la pelea de Shion y Ranga contra Razul, desde los divertidos malentendidos de Diablo hasta el verdadero nivel de pánico que estaba manejando nuestro jefe, Rimuru Tempest. ¡Agárrate porque este chismecito otaku está de a peso!

¿Quién rayos era el “escarabajo” y por qué era tan roto?

Para entender por qué la batalla de Shion y Ranga contra Razul fue tan desesperante, primero hay que saber que este enemigo no era un bicho cualquiera que pisas con el huarache. Razul, conocido como el Dios Guardián del Oeste, era en realidad un Insectar. Esta es una raza de seres espirituales de otra dimensión que, por azares del destino (y del lore), son los enemigos naturales absolutos de los Demonios.

Razul poseía un exoesqueleto hiperresistente que básicamente mandaba a volar los ataques físicos y lo hacía inmune a casi toda la magia. Aunque solía ser chalán del Rey Insectar Zelanus, se quedó en este mundo tras hacer equipo con el héroe Granbell Rozzo hace miles de años. Por eso, al principio, las cosas pintaban fatal:

  • El tanque se quedó sin gasolina: Ranga no tiene la regeneración absurda de Shion, así que el daño se le acumulaba rapidísimo. Shion tuvo que mandarlo a la banca para protegerlo.
  • El muro irrompible: Aunque Shion usaba su habilidad única Cocinero (Chef / Tyran) para alterar la causalidad, la densidad de energía de Razul era tan ridícula que ni siquiera esa distorsión de la realidad lograba hacerle un rasguño.

Diablo y sus chaquetas mentales sobre Rimuru

En Tempest hay un chiste local que nunca pasa de moda: todos juran que Rimuru es un genio táctico que juega ajedrez en 5D, cuando en realidad el pobre slime se la pasa improvisando y sudando frío. En pleno clímax del enfrentamiento de Shion y Ranga contra Razul, Diablo voltea a ver cómo a sus compañeros les están dando la golpiza de su vida. Su primer instinto es meterse a repartir trancazos, pero nota que Rimuru se queda quieto y solo manda a Ranga como apoyo discreto.

Ahí es donde Diablo empieza a alucinar. Deduce (terriblemente mal) que todo es un plan maestro de su amo. Diablo piensa: “¡Increíble! Lord Rimuru calcula incluso el sufrimiento necesario para que Shion madure como guerrera”. Según la lógica de Diablo, como los ogros evolucionan al romper sus límites cerca de la muerte, Rimuru los mandó al matadero a propósito para forzar a Shion a despertar una Habilidad Definitiva (Ultimate Skill). ¿La realidad? Rimuru no tenía idea de lo rotísimo que estaba Razul, estaba al borde del infarto y solo mandó a Ranga para que Shion no pasara a mejor vida mientras le rogaba a Raphael que le tirara un paro.

El “hack” de Rimuru para llevarse la victoria

La verdadera forma en la que se resolvió el conflicto de Shion y Ranga contra Razul no fue por un power-up sacado de la manga por pura fuerza de voluntad, sino por un análisis en tiempo real. Mientras los demás peleaban por su vida, Rimuru usó la red de almas para conectarse al combate. A través de Belzebuth (Rey de la Glotonería), nuestro slime favorito logró “comerse” y analizar los restos de energía de los pocos golpes que lograban conectar.

Gracias a la súper computadora que es Raphael, Rimuru descubrió la estructura molecular y espiritual del exoesqueleto del bicho y le pasó los cheat codes directamente al cerebro de Shion. Con estos datos precisos, la habilidad Cocinero de Shion por fin pudo reescribir las leyes físicas de Razul, permitiendo que su espada ignorara la defensa del insecto y lo partiera a la mitad como si fuera mantequilla. Al final, todos en Tempest le aplaudieron a Rimuru por su “mente fría y calculadora”, mientras él solo suspiraba dando gracias al cielo de que sus amigos siguieran vivos.