¿Ellie destruye Haldoria y cumple su venganza en A Livid Lady’s Guide to Getting Even?

Si has estado siguiendo el anime o leyendo el manga de A Livid Lady’s Guide to Getting Even, seguro te has hecho la pregunta del millón: ¿hasta dónde va a llegar nuestra protagonista para hacer pedazos a los que le arruinaron la vida? Olvídate de esas historias donde la prota perdona a todos con el poder del amor y la amistad. Aquí venimos a hablar de destrucción pura, dura y absoluta. Tras ser traicionada, humillada y arrojada al calabozo por el infame príncipe Friede, nuestra queridísima Ellie Leis decide que si ella se hunde, se lleva a todo el maldito reino con ella. Así que prepárate tu botana favorita, porque vamos a desmenuzar cómo esta chica pasó de ser la prometida perfecta a la pesadilla número uno del Reino de Haldoria.

El inicio del fin: De chica buena a la peor pesadilla de Haldoria

Si pensabas que la venganza iba a ser solo darle una cachetada al príncipe y quedarse con el imperio rival, estás muy equivocado. La estrategia de Ellie Leis es una obra maestra de la crueldad política, militar y económica. Aliándose con el Imperio Yutear y fundando la firma comercial Traitre, ella se dedica a estrangular la economía de su antigua patria, provocando hambruna, caos civil y desestabilizando a todos los estados vasallos. En el manga y la novela ligera, queda clarísimo que a ella le vale un reverendo cacahuate si hay daños colaterales. A diferencia de otras historias donde la protagonista tiene remordimientos por afectar a los ciudadanos de a pie, aquí ella acepta fríamente su papel de villana desalmada. El dolor de haberle entregado su vida a un país que la trató como basura la rompió para siempre, y no parará hasta ver la bandera de Haldoria hecha cenizas.

Mireille: La amiga que te ayuda a prenderle fuego al mundo

En cualquier otro isekai o historia de fantasía, la sirvienta o mejor amiga sería esa brújula moral que le diría a la protagonista: “Oye, amiga, date cuenta, creo que estás exagerando con eso de masacrar a medio país”. Pero aquí no. Mireille es literalmente quien le mete el pie al acelerador. Cuando Ellie Leis estaba en el calabozo, todavía resignada y haciendo papeleo como buena godín mágica, fue Mireille quien le abrió los ojos de la forma más cruda posible. Le dejó claro que su padre, el rey y el pueblo entero se habían tragado las mentiras de Friede y la habían abandonado. Lejos de asustarse cuando las cosas se ponen sangrientas, Mireille es la fan número uno del modo “villana” de su señora, actuando como su soporte emocional y logístico incondicional. Es la cómplice perfecta para este viaje sin retorno hacia la oscuridad.

El precio del poder: Lo que los Siete Grimorios te quitan

Ahora bien, destruir un reino entero no es tan fácil como chasquear los dedos. El uso de los Siete Grimorios tiene un costo altísimo y no es nada amigable con la salud. Lanzar maldiciones y manipular mentes exige un intercambio equivalente que da bastante miedito, y el precio se cobra en tres abonos chiquitos pero mortales:

  • Sacrificio físico inmediato: Para activar los hechizos más pesados (como los del Grimorio de Asmodeus), hay que pagar con el propio cuerpo. Un ejemplo clarísimo es cuando su mano derecha se vuelve negra y muerta permanentemente tras maldecir al caballero Robert. ¡Ouch!
  • Adiós a la salud mental: Estos libritos no son de cuentos de hadas; están llenos de maldad. Cada vez que los usa, la magia le va robando la empatía, volviéndola insensible, fría y súper paranoica.
  • Una vida con fecha de caducidad: La inmensa carga de magia oscura es básicamente un veneno que consume su fuerza vital. Ella sabe que no llegará a viejita, pero está dispuesta a quemar sus años de vida como combustible para ver caer a sus enemigos.

El día después de mañana: Un cascarón vacío

La cruda realidad de A Livid Lady’s Guide to Getting Even es que la venganza sí te destruye por completo. Aunque logre su objetivo físico de hacer caer a Haldoria, el costo para Ellie Leis es su propia aniquilación espiritual. Al abandonar su verdadero nombre (Elizabeth Leiston), arrancó de raíz todo su pasado, su amabilidad y su capacidad de amar. El manga nos muestra el dilema más triste de todos: el vacío del “día después”. Una vez que no quede nada por destruir, ella se quedará sin propósito, aislada y sin poder conectar con nadie más.

Ellie gana la guerra contra Haldoria, pero pierde la batalla por su propia alma. Se convierte en la prueba viviente de que, cuando dedicas tu vida a cavar la tumba de tus enemigos, terminas cavando la tuya propia.