A Witch in Mongolia y los secretos de su gran estreno en los ángeles
Qué buen relajo se armó en la pasada convención de Los Ángeles, donde los fans del anime se llevaron una sorpresa de esas que te dejan picado con las ganas de ver más. Resulta que se proyectaron los primeros dos episodios de A Witch in Mongolia y la respuesta de la gente fue una locura total, con aplausos que se escucharon hasta afuera del salón. No es para menos, pues tener a Naoko Yamada y al equipo de Science SARU platicando sobre cómo le dieron vida a la historia de Sitara en el Imperio Mongol del siglo trece fue un agasajo. Esta serie, basada en el manga de Tomato Soup, no es la típica historia de guerreros; aquí la protagonista usa su inteligencia y los libros como escudo para sobrevivir a un destino que se le puso bastante rudo tras la caída de su hogar en Persia.
Los detalles que hacen especial a la serie A Witch in Mongolia
Durante el panel, el productor Kazuki Endo soltó la sopa y confesó que desde que leyó el manga supo que tenía que hacerlo anime porque la trama lo dejó impactado. Lo más interesante es que buscaron a Science SARU porque sabían que solo ellos podían darle ese toque visual tan diferente y arriesgado que necesitaba un drama histórico de este calibre. En el evento explicaron que el equipo de trabajo es una verdadera selección de lujo, con gente que ha estado en proyectos de cazadores de demonios encargándose de los fondos. Por eso, cuando ves los paisajes de A Witch in Mongolia, sientes que de verdad estás ahí caminando entre las carpas y los palacios antiguos. Es un nivel de detalle que pocas veces se ve y que demuestra que le echaron todas las ganas para que cada escena tuviera un significado profundo.
Una de las cosas más chidas que revelaron fue el simbolismo que metieron en la animación sin que nos diéramos cuenta a la primera. Por ejemplo, en el segundo episodio, Naoko Yamada se enfocó muchísimo en las expresiones de la cara de Sitara para que entendiéramos su dolor y su fuerza sin necesidad de que dijera una sola palabra. También platicaron sobre por qué aparecen tantas granadas en la serie; resulta que esa fruta es un símbolo de sus raíces persas y de la esperanza de que, a pesar de tanta bronca, la vida puede seguir floreciendo. Incluso se aventaron una escena original que no sale en el manga, donde vemos a la protagonista de niña corriendo por su ciudad, solo para demostrarnos lo valiente que era desde chiquita. Estos cambios hacen que la experiencia sea mucho más completa para los que ya leyeron la obra original y para los que apenas le van entrando.
- La producción de A Witch in Mongolia corre a cargo del reconocido estudio Science SARU.
- El diseño de los personajes tiene la mano de Kenichi Yoshida, quien ya era fan del manga antes de trabajar en el proyecto.
- La trama mezcla hechos históricos reales con una narrativa de supervivencia y revancha femenina.
- Los primeros episodios ya están dando de qué hablar por su estilo de arte único y su narrativa madura.
Para los que andan buscando algo que les mueva el tapete y que no sea lo mismo de siempre, esta producción es la opción ideal. La neta es que ver cómo Sitara y la consorte Töregene se unen para buscar justicia en un mundo dominado por el poder absoluto es algo que te mantiene bien pegado a la pantalla. Lo mejor es que la serie ya se puede ver de manera oficial y los comentarios en redes sociales no dejan de alabar el trabajo de dirección. Si te gustan las historias con mucha cabeza y un arte que parece sacado de una galería, tienes que echarle un ojo a A Witch in Mongolia, porque se nota que el equipo detrás de cámaras le puso todo el corazón para que este viaje por la historia sea algo inolvidable para todos los que disfrutamos de una buena animación.

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