The Ogres Brides, el placer culposo lleno de clichés que no sabías que necesitabas

A veces uno solo quiere llegar a casa, aventar los zapatos y ver algo que no nos pida pensar demasiado, sino que nos apapache el Kokoro con una historia de amor de esas que rayan en lo imposible. La verdad es que The Ogres Brides es ese gusto culposo que todos necesitábamos sin saberlo. Imagina por un momento que agarran la dulzura sufrida de My Happy Marriage, le ponen una pizca de la intensidad de Las 50 Sombras de Grey con un novio intenso y rico y lo sazonan con la actitud de Yakuza Fiance. El resultado es un hijo bastante peculiar que tiene absolutamente todo lo que una fanática de los romances intensos busca: seres sobrenaturales que parecen esculpidos por los mismos dioses, zorros que son un encanto y, sobre todo, ogros que no solo imponen respeto, sino que le juran una lealtad ciega y eterna a su amada. Es una mezcla de fantasía y drama que, aunque sepamos exactamente hacia dónde va, no podemos dejar de ver.

Los tropos que nos derriten en The Ogres Brides

La trama no se anda con rodeos y abraza cada cliché del manual con un orgullo que se contagia. Tenemos la clásica dinámica de la Cenicienta llevada al extremo, donde la pobre Yuzu vive un calvario en su propia casa. Mientras su hermana Karin es la consentida que tiene todo en charola de plata solo por estar comprometida con un espíritu zorro, a Yuzu la tratan peor que a un mueble viejo. Pero justo cuando parece que todo está perdido, aparece Reiya, el líder más picudo de los ogros, para rescatarla de ese ambiente tan gacho y elevarla a un estatus de reina en un abrir y cerrar de ojos. Ese momento en que el galán poderoso pone en su lugar a la familia tóxica es, sinceramente, lo mejor que le puede pasar al espectador.

Aquí te dejamos los clichés que hacen que esta historia sea tan adictiva:

  • Amor a primera vista con esteroides: Reiya no necesita conocer a Yuzu por años; en cuanto detecta su aroma, la marca como suya y se vuelve su protector más obsesivo y cariñoso.
  • De la pobreza extrema al lujo total: Pasamos de ver a la protagonista sufriendo por migajas a verla vivir en una mansión impresionante con gente que cumple todos sus caprichos.
  • El karma en su máxima expresión: No hay nada más satisfactorio que ver cómo la familia que despreció a Yuzu ahora tiene que doblar las manos ante el inmenso poder del clan Kiryuin.
  • El ogro que solo es tierno con ella: Reiya es un tipo frío y temido por medio mundo, pero en cuanto tiene a Yuzu cerca, se convierte en un terroncito de azúcar que solo busca su bienestar.

A pesar de que la animación a veces se siente un poco tiesa comparada con lo detallado que es el manga original, la experiencia de ver The Ogres Brides se compensa con un trabajo de voces que está de otro nivel. Tener a Saori Hayami y Yuichiro Umehara interpretando a la pareja principal le da una carga emocional que te pone la piel de gallina. Además, la música está muy bien lograda, elevando esos momentos donde el romance se pone a flor de piel. Es cierto que la relación se desarrolla volando, porque eso de ser almas destinadas elimina toda la etapa del ligue tradicional, pero esa inmediatez es parte del encanto de este tipo de historias de confort donde el conflicto no es si se van a querer, sino cómo van a mandar a volar a los envidiosos.

Aunque algunos críticos digan que le falta originalidad o que el mensaje de depender de un ser superior es un poco anticuado, la realidad es que The Ogres Brides cumple su promesa de entretener y darnos ese “glow up” que todos quisiéramos en la vida real. Es una fantasía de redención donde la chica que nadie quería termina siendo la más importante del universo ayakashi. Entre ogros guapísimos y una banda sonora que te atrapa, este anime se consolida como lo más entretenido de la temporada para quienes no temen admitir que un buen cliché, bien contado, siempre será bienvenido en nuestra pantalla.