Lo bueno, lo malo y lo feo de Heroine? Saint? No, I’m an All-Works Maid
Celeste McMurdon era una niña normal hasta que, de la nada, recuperó los recuerdos de su vida pasada como una japonesa obsesionada con las sirvientas. En su otra realidad, se preparó con todo para ser la empleada doméstica perfecta, pero un accidente de avión le cortó las alas justo cuando iba a cumplir su sueño. Ahora, reencarnada como la heroína de un juego de citas llamado “Los cinco juramentos de la santa”, a la morra le da exactamente igual el destino del reino o los galanes que la persiguen. Ella solo quiere limpiar, cocinar y servir, así que se cambia el nombre a Melody Wade y usa su magia nivel dios para que los pisos brillen más que un diamante. Heroine? Saint? No, I’m an All-Works Maid nos presenta a una protagonista que prefiere mil veces agarrar la escoba que la espada, mandando a volar la trama original del juego con tal de conseguir la chamba de sus sueños.
Lo bueno de esta aventura doméstica
Lo más chistoso de esta serie es cómo se burlan de los tropos de los juegos de romance. Melody es tan eficiente en su trabajo que todos los personajes poderosos piensan que sus acciones son parte de una estrategia maestra para salvar al mundo, cuando en realidad solo está buscando la mejor forma de quitar el sarro del baño. Esa confusión constante genera situaciones muy cómicas que te sacan la carcajada fácil. Además, es genial tener a una protagonista con las ideas tan claras; ella no se deja mangonear por nadie y usa sus poderes para facilitarse la vida en el hogar, lo cual es un giro muy loco y divertido. Aquí te dejamos los puntos que más rifan:
- Comedia de enredos: Ver a los caballeros y magos rompiéndose la cabeza tratando de entender por qué una sirvienta es tan poderosa es de lo mejor.
- Protagonista decidida: Melody no es la típica damisela en apuros; ella tiene el control total de sus habilidades, aunque las use para fines muy humildes.
- Ritmo ligero: Los episodios se pasan volando porque no se clavan en dramas innecesarios, van directo a la risa y a los quehaceres mágicos.
- Parodia inteligente: Se nota que los creadores conocen bien los juegos de citas y se divierten destrozando sus reglas.
Lo malo de Heroine? Saint? No, I’m an All-Works Maid
A pesar de que la premisa está muy original, Heroine? Saint? No, I’m an All-Works Maid puede sentirse un poco repetitiva si te avientas muchos capítulos de un jalón. El chiste de “uso magia legendaria para hacer algo súper básico” es el motor de casi toda la serie, y después de un rato, ya sabes por dónde va la jugada. Si lo tuyo son las historias con mucha acción o donde el peligro se siente real, aquí te vas a quedar con las ganas, porque la tensión es casi inexistente. Melody es tan poderosa que nada le representa un reto, así que el conflicto se reduce a si va a lograr que la mansión quede impecable para la hora de la comida, lo que le quita mucha emoción a la narrativa a largo plazo.
Lo feo que ni la magia arregla
Aquí es donde entramos en terreno escabroso, porque la calidad de la animación no es precisamente para presumir. El estudio encargado, EMT Squared, hizo un trabajo que cumple a secas, pero se nota que le faltó presupuesto en muchas escenas. Hay bastantes cuadros estáticos y movimientos medio tiesos que le quitan puntos a la experiencia visual. Por otro lado, si esperabas ver algo de romance, prepárate para la decepción total. Melody batea a todos los chicos guapos con una frialdad que hasta cala, porque para ella un trapeador bien usado es mil veces más atractivo que un príncipe azul. Esto puede ser frustrante para quienes buscan una historia de amor, ya que la protagonista tiene sentimientos de piedra para cualquier cosa que no sea el servicio doméstico.
A pesar de los detalles técnicos y de que la trama no sea la más profunda, ver cómo una chica con poderes de santa decide que su verdadera vocación es ser una todóloga de la limpieza es algo que vale la pena checar por lo menos una vez. Heroine? Saint? No, I’m an All-Works Maid es ese tipo de anime para ver cuando solo quieres relajarte y no pensar en nada complicado. Te enseña que no importa si el destino dice que debes ser una heroína legendaria, si lo que a ti te late es dejar las cosas rechinando de limpias, eso es lo que debes hacer. Es una propuesta curiosa que, con todo y sus fallas, logra sacarte de la rutina con una protagonista que tiene los pies muy bien puestos sobre la tierra, o al menos sobre el piso que acaba de encerar.
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