Dara-san of Reiwa un anime muy diferente

Si te gusta andar de curioso en los cerros o te han contado historias de terror sobre lugares prohibidos, seguro te vas a identificar con las aventuras de Hinata y Kaoru. Estos dos hermanos, que no conocen el miedo o de plano les gana la maña, se metieron a las montañas occidentales solo para ver qué encontraban y terminaron topándose con Yamatagi Madara. Aunque la leyenda decía que era un monstruo mitad humano y mitad serpiente que espantaba a todo el pueblo, la realidad resultó ser otra onda completamente distinta. En Dara-san of Reiwa, nos presentan a una deidad que, a pesar de tener un aspecto que te haría correr por tu vida, termina siendo una excelente compañía para estos chavos que no se andan con rodeos al momento de hacer nuevas amistades, aunque estas tengan escamas.

Lo que realmente saca de onda a cualquiera que empieza a ver esta serie es cómo se divide la narrativa, casi como si estuviéramos viendo dos programas al mismo tiempo pero que encajan a la perfección. Por un lado, te avientan toda la carnita de un pasado oscuro y lleno de venganza que te pone los pelos de punta, explorando el origen de este espíritu. Pero, por el otro, se transforma en una comedia de la vida diaria donde la poderosa criatura sufre para entender cómo funcionan los celulares o se siente toda apenada porque nadie le tiene miedo. Ese contraste entre el horror de la vieja escuela y el humor de ahora es lo que hace que Dara-san of Reiwa se sienta como algo que no habías visto antes en la televisión.

Por qué ver Dara-san of Reiwa ahora mismo

Uno de los puntos más fuertes y que rompe con todos los moldes es el diseño de sus protagonistas humanos. Olvídate de los clichés de siempre; aquí Hinata, la hermana mayor, trae un estilo urbano muy rudo que rompe con la imagen de la típica damisela, mientras que su hermano menor, Kaoru, se viste con ropa que muchos considerarían femenina solo porque le gusta cómo se ve. Esta frescura en los personajes ayuda a que la relación con la serpiente gigante sea mucho más natural y divertida. Además, el trabajo del autor Haruomi Tomotsuka se nota en cada detalle, logrando que esta producción sea visualmente muy atractiva, mezclando momentos de mucha tensión con escenas que te van a sacar una carcajada segura por lo absurdo de las situaciones.

A pesar de que tiene sus momentos subidos de tono y un humor más para adultos, la serie no pierde ese toque de protección familiar que se siente muy cercano. Ver a la imponente criatura intentando ser una figura de autoridad para los niños, mientras ellos la tratan como a una tía que no sabe usar el internet, es una joya. La producción se atreve a meterse con temas un poco más arriesgados y gags visuales muy locos, pero siempre manteniendo un corazón muy grande. Es esa mezcla de deidad milenaria con problemas de ansiedad social lo que te mantiene pegado a la pantalla, preguntándote qué otra ocurrencia van a tener en el próximo episodio.

Si estás buscando una historia que se salga de lo común y que no te venda el típico cuento de hadas, esta es la opción ideal para armar el maratón. La evolución de los hermanos y su convivencia con un ser sobrenatural que solo quiere encajar en la era moderna te da una perspectiva diferente sobre lo que significa ser un monstruo. Te das cuenta de que a veces los seres más extraños son los que tienen los sentimientos más nobles, y que las leyendas urbanas pueden tener un lado bastante chistoso si te atreves a conocerlas de cerca. No cabe duda de que este proyecto llegó para sacudir un poco lo que esperábamos del género sobrenatural con una propuesta que tiene mucha personalidad.