Sabías que Rimuru pelea con Veldora

La relación entre el adorable slime y el imponente Dragón es, sin duda, uno de los pilares fundamentales de Tensei Shitara Slime Datta Ken. Desde el comienzo de la serie, nos acostumbramos a verlos como hermanos jurados, unidos por un apellido y un destino compartido que parece inquebrantable. Sin embargo, los lectores de la novela ligera saben que la camaradería no siempre ha sido color de rosa y que existen circunstancias extremas que han puesto a prueba este vínculo. La idea de que Rimuru pelea con Veldora puede sonar descabellada para quienes solo siguen el anime, pero es un evento canónico de proporciones catastróficas que marca un antes y un después en la historia.

Lo que muchos perciben como una amistad eterna, en realidad pasa por momentos de tensión crítica donde la diplomacia falla y la fuerza bruta se vuelve necesaria. No estamos hablando de simples discusiones cómicas por quién se comió el último postre o por los mangas que Veldora lee obsesivamente en el laberinto. Nos referimos a un combate real, con intenciones letales de por medio, donde las habilidades definitivas chocan y el destino de Tempest pende de un hilo. Comprender la magnitud de este enfrentamiento requiere analizar el contexto de la guerra contra el Imperio del Este y cómo las manipulaciones externas pueden convertir al aliado más fuerte en la peor pesadilla.

El contexto por el que Rimuru pelea con Veldora

Para entender este conflicto, debemos situarnos mucho más adelante en la trama, específicamente durante los eventos narrados en el volumen 15 de la novela ligera. La situación se sale de control cuando el Imperio del Este lanza su ofensiva y Velgrynd, la hermana mayor de Veldora, entra en escena. El problema real surge cuando el dragón cae bajo el efecto del “Dominio Regalia”, una técnica de control mental ejecutada por Rudra. En ese instante, el Veldora que conocemos desaparece, dejando solo una cáscara vacía llena de poder destructivo que obedece ciegamente al enemigo.

Es en este escenario desolador donde Rimuru pelea con Veldora y Velgrynd al mismo tiempo, una hazaña que parecería imposible para cualquier otro Rey Demonio. La batalla no es un simple intercambio de golpes; es una carrera contra el tiempo. Rimuru se ve obligado a esquivar ataques que podrían borrar el mapa, mientras busca desesperadamente una forma de liberar a su amigo sin matarlo. La tensión dramática es palpable, ya que nuestro protagonista debe utilizar cada gramo de su astucia y recurrir a la evolución de sus habilidades, dando paso al nacimiento de Ciel (la evolución de Raphael), una inteligencia que resulta clave para analizar y contrarrestar el control mental impuesto sobre el dragón.

La resolución de este conflicto es una muestra maestra de estrategia. A diferencia de su primer encuentro en la cueva, donde Rimuru simplemente lo absorbió para protegerlo, esta vez la absorción se utiliza como una herramienta ofensiva y curativa. Al “comerse” nuevamente a Veldora, Rimuru logra aislarlo del control de Rudra, purificar su núcleo y restablecer el Corredor del Alma. Este acto no solo salvó al dragón, sino que demostró que, aunque Rimuru pelea con Veldora en igualdad de condiciones, su capacidad de análisis y sus habilidades “rotas” le otorgan una ventaja táctica superior a la fuerza bruta de los Dragones Verdaderos.

Más allá de la batalla mortal

Después de los eventos de la guerra, la dinámica entre ambos cambia sutilmente. Si bien el peligro de muerte desaparece, los entrenamientos y las pruebas de fuerza se vuelven algo habitual. Ahora, cuando se dice que Rimuru pelea con Veldora, se suele referir a combates de práctica dentro del laberinto o discusiones sobre la gestión de la ciudad, donde el dragón actúa como el “jefe final” de la mazmorra. Veldora, influenciado por los mangas sagrados que Rimuru le proporcionó, ha desarrollado un estilo de combate propio, mezclando sus inmensos poderes mágicos con técnicas de artes marciales que vio en las historietas, lo que lo hace un oponente impredecible y letal, aunque un tanto infantil.

A pesar de la inmensa cantidad de energía mágica (magículas) que posee Veldora, la cual supera por mucho a la de Rimuru, el slime cuenta con habilidades conceptuales como Azathoth, que le permiten anular casi cualquier ventaja de fuerza bruta. En historias secundarias, el mismo Veldora ha admitido que un enfrentamiento serio entre ambos resultaría en un empate eterno o en su derrota técnica debido a las trampas y estrategias de Rimuru. Al final, estos choques sirven para reforzar la idea de que son familia: el hermano mayor responsable corrigiendo al hermano menor caótico, asegurándose de que su inmenso poder no cause problemas innecesarios a la nación de monstruos que ambos protegen.