¿Shanks perdió el brazo a propósito?

Llevamos más de dos décadas rascándonos la cabeza con uno de los agujeros de guion —aparentes— más grandes de toda la historia de los mangas. Si sigues el manga o el anime desde que eras un morrito, seguro te has preguntado: ¿Qué rayos pasó en el capítulo uno con Shanks? Resulta casi cómico pensar que el pelirrojo, un tipo que con su simple presencia y un poco de Haki del conquistador puede hacer sudar frío a un Almirante de la Marina a kilómetros de distancia, terminara manco por culpa de un simple Rey Marino. Vamos, que ese monstruo es el equivalente a un pez dorado para Shanks.

A estas alturas de la trama, hemos visto como Shanks doblega a gente del nivel de Kid sin pestañar o cómo paralizó a Ryokugyu, eso nos confirma que el Pelirrojo es una bestia parda, un monstruo absoluto. Entonces, ¿Cómo es que una lagartija de agua salada le arrancó el brazo izquierdo como si fuera de mantequilla?

Durante años nos tragamos la excusa barata de que Oda-sensei no tenía planeado que la obra durara tanto, ni que los niveles de poder de Shanks eran así de rotos desde el principio, y tal vez, la perdida de ese brazo, fue algo que un editor sugirió para darle impacto a un manga que podría haber sido un one-shot. Pero ahora que estamos en la recta final, 27 años después y con solo un par de arcos pendientes, sabemos que Oda no da puntada sin hilo.

La teoría que está circulando y cobrando fuerza sugiere que Shanks no fue una víctima de las circunstancias, sino que ejecutó un plan maestro, frío y calculado. Esa frase poética de “lo aposté por la nueva generación” suena muy bonita para quedar bien con Papá Barbablanca, pero la realidad podría ser mucho más turbia y conveniente para el Yonko.

El secreto oscuro que Shanks ocultaba en su brazo

Aquí es donde la cosa se pone interesante y dejamos de lado el romanticismo del sacrificio heroico. La narrativa actual apunta a que el Pelirrojo perdió esa extremidad deliberadamente, pero no porque le faltara velocidad para esquivar una mordida, sino porque necesitaba deshacerse de algo que llevaba en la piel. Ahora ha sido confirmado Shanks, por su linaje Figarland, ya era (o es) una espada devota y tenía en el brazo izquierdo el tatuaje de los caballeros del sol, un símbolo de pacto directo con Imu.

Este no era un tatuaje cualquiera que te haces en una borrachera; hablamos de un sello que le otorgaba a Imu control absoluto sobre sus acciones, convirtiéndolo en una marioneta de lujo para el Gobierno Mundial. Bajo esta lógica, la situación con Luffy no fue un accidente trágico, fue la coartada perfecta. El tipo vio la oportunidad de oro: un niño en peligro, un monstruo cerca y una excusa ideal para amputarse la extremidad maldita sin que los Gorosei sospecharan que se estaba rebelando.

Para entender por qué esta teoría tiene tanto peso, hay que analizar los puntos que simplemente no cuadran con la versión oficial:

  • Nivel de Haki absurdo: Si Shanks puede ver el futuro con su Haki de observación, sabía perfectamente que el monstruo iba a atacar.
  • Resistencia física: Hemos visto a personajes mucho más débiles aguantar cañonazos; que unos dientes de pescado atraviesen la piel de un Emperador está cañón.
  • La calma posterior: Tras perder el brazo, no se le vio traumatizado, sino liberado, como quien se quita un peso (literal) de encima.

No da paso sin huarache: la verdadera libertad del pelirrojo

Seamos honestos, Shanks es un pirata, y uno muy listo. No es un santo. La idea de que se dejó comer el brazo para cortar sus cadenas con Imu tiene todo el sentido del mundo si consideramos su personalidad, más que apostarle a la nueva generación. Shanks es un estratega que se mueve entre las sombras, que tiene audiencia con el Gorosei y que parece saberlo todo. Perder el brazo fue el precio a pagar por su libre albedrío. Obviamente, no iba a llegar con Barbablanca a contarle sus penas tipo: “Oye, Newgate, fíjate que me corté el brazo porque tenía un tatuaje del rey del mundo que me controlaba como a un títere”. ¡Pues obvio no, papá! Se le hubieran reído en la cara o, peor aún, hubiera revelado demasiada información antes de tiempo.

Era mucho más inteligente vender la historia del mentor sacrificado. Así mataba dos pájaros de un tiro: inspiraba a Luffy para que se convirtiera en Joy Boy (otra pieza clave de su plan) y, al mismo tiempo, se quitaba el grillete que lo ataba al Trono Vacío.

Shanks aplicó la de “perder una batalla para ganar la guerra”. Ahora, sin esa marca de los Caballeros del Sol o lo que sea que tuviera ahí, es un agente libre capaz de mover las fichas para el gran final del One Piece sin que Imu pueda forzarlo a detenerse.

Básicamente, nos chamaquearon a todos con la escena más triste del inicio, cuando en realidad estábamos viendo la jugada de escape más hardcore de la historia del anime.